Línea de Monitoreo: Dinámica del Paisaje y Uso de Suelo

Desde el punto de vista geográfico y ecológico, el paisaje está constituido por el conjunto de elementos observables del territorio, tales como la cobertura vegetal, forma del relieve, afloramientos rocosos, cuerpos de agua, patrones de la red hidrológica y otros elementos transformados, cultivados o construidos por los seres humanos (González-Bernáldez 1980, Naveh y Lieberman 1990,  Huggett 1995, Bailey 1996). Se trata de un conjunto de elementos o atributos observables  en el terreno, a simple vista o a través de medios como fotografías aéreas o imágenes de satélite. La caracterización de tales elementos observables –lo que González-Bernáldez (1980) llamó el fenosistema –y la interpretación de sus patrones, relaciones y cambios espacio-temporales, permite hacer inferencias acerca de patrones y procesos subyacentes, de más difícil observación –lo que el autor citado designó como el criptosistema –tales como la dinámica geomorfológica, la formación de suelos, la distribución de la vegetación a través de gradientes ambientales, la distribución potencial de especies de plantas y animales, e incluso la influencia de la historia del uso humano del territorio sobre los patrones y procesos de los ecosistemas.

El análisis geo-ecológico del territorio es una herramienta con múltiples aplicaciones tanto en la investigación como en la gestión ambiental y el manejo de los recursos naturales (Naveh y Lieberman 1990). Además de aportar información de contexto para estudios ecológicos, y de ser en sí un campo de la investigación ecológica (Urban et al. 1987, Turner 1989, Huggett 1995), es utilizado para el diseño de políticas de uso del suelo y estudios de ordenamiento territorial, evaluaciones de impacto ambiental, selección de áreas para la conservación biológica, planificación del manejo forestal y la agricultura, planificación regional y urbana, etc. (González-Bernáldez 1980, Mather 1999, Scott y Csuti 1996, Velázquez y Bocco 2001, Jardel y Romero 2003).

La transformación del paisaje, como consecuencia de las actividades humanas, es un proceso que no solo tiene impactos locales y regionales, sino que es uno de los factores más importantes del cambio ambiental global (Turner et al. 1995, Mather 1999). Los cambios en la cobertura de vegetación –por ejemplo la deforestación y la fragmentación –tienen consecuencias sobre la erosión de los suelos, los procesos hidrológicos y el movimiento de nutrientes en las cuencas, la pérdida de hábitat y biodiversidad, las emisiones de carbono y otros gases de invernadero, y en general, sobre la sustentabilidad de la capacidad productiva  del territorio (Murdiyarso y Wasrin 1995, De Jong et al. 1999, Mander et al. 2000).

El entendimiento de los procesos sociales subyacentes a los procesos de cambio en el paisaje y el uso del suelo, es fundamental para el diseño y puesta en marcha de políticas y estrategias de gestión del territorio y manejo sustentable de los recursos naturales (Mather 1999).  Los patrones, procesos y dinámica del paisaje son resultado de interacciones entre la sociedad y los ecosistemas (Naveh y Lieberman 1990). En esta línea de monitoreo se integran los aspectos geográficos, ecológicos y sociales con un enfoque de paisajes.

El estudio y observación de los cambios espacio-temporales en el paisaje es una línea de monitoreo fundamental para la investigación ecológica de largo plazo (Stohlgren 1995), que se relaciona estrechamente con las distintas áreas temáticas planteadas en este documento. Esta línea de monitoreo se enfoca sobre los siguientes aspectos: a) la caracterización de patrones del paisaje y la observación de su variabilidad espacial y temporal, b) la observación continua de los cambios en la cobertura del suelo y su relación con cambios en el uso del suelo[1] c) las implicaciones de estos cambios sobre el medio ambiente y los patrones, procesos y funciones de los ecosistemas, y d) la relación de tales cambios con procesos y causas sociales – económicas, políticas, institucionales o demográficas.

[1]El término cobertura del suelo se aplica a los elementos que cubren el terreno, tales como la vegetación natural (bosques, matorrales, pastizales), otros componentes físicos como ríos o lagos, y los componentes producto de la actividad humana (cultivos, obras de infraestructura, edificios, etc.). Con uso del suelo se hace referencia al propósito o la forma en que se maneja el terreno y los tipos de cobertura; por ejemplo: producción maderera, ganadería, agricultura, recreación, conservación en áreas protegidas, habitación humana, industria, etc. (Turner et al. 1995). Dada su estrecha relación, los cambios de cobertura y uso del suelo generalmente se estudian conjuntamente.

Nivel básico.- Información cartográfica básica: mapas temáticos de topografía, litología superficial, suelos, cobertura vegetal y uso del suelo. Descripción general de los elementos del paisaje (relieve y geomorfología, tipos de roca, tipos de suelos, clases o unidades de vegetación, tipos de uso del suelo). Información socioeconómica general (población, actividades económicas, tenencia de la tierra).

Nivel 1.-  Descripción de las características del paisaje y cambios históricos de cobertura y uso del suelo. Mapas digitalizados e integrados a un sistema de información geográfica.  Caracterización y clasificación de unidades de paisaje. Mapas catastrales y caracterización de las condiciones de tenencia de la tierra y régimen de propiedad. Análisis del cambio histórico en la cobertura vegetal basados en fotografías aéreas o imágenes de satélite de distintas fechas. Caracterización de las actividades humanas y usos del suelo.

Nivel 2.- Análisis de las relaciones entre los cambios de cobertura y uso del suelo y los factores sociales (políticos, institucionales, económicos, demográficos) que determinan dichos cambios.

Nivel 3.- Monitoreo de las factores clave que controlan los cambios en el uso del suelo y la cobertura. Desarrollo de modelos sobre la dinámica del paisaje y su relación con procesos sociales.