Interacciones al nivel de interfase entre los ecosistemas naturales y manejados

Marco teórico

En la actualidad, la mayoría de los ecosistemas del planeta se encuentran en menor o mayor grado fragmentados (Bierregaard y Gascon  2001). Cuando un sistema se fragmenta, los  remanentes de vegetación nativa quedan rodeados por una matriz de vegetación diferente a la original que, junto con las nuevas condiciones ambientales, produce el llamado "efecto de borde". El “efecto de borde” se puede definir como la interacción entre dos ecosistemas adyacentes separados por una transición abrupta (Murcia 1995). Los bordes son el área más alterada de un fragmento, y  los efectos de borde  pueden propagarse varios cientos de metros hacia el interior de la vegetación natural remanente (Laurance 2000). El aumento en el número de bordes provoca cambios en la dinámica de las poblaciones locales y en la estructura de las comunidades de diferentes organismos, alterando la abundancia y riqueza de especies, las invasiones de especies, la estructura trófica del ecosistema y una gran variedad de procesos ecológicos y ecosistémicos (Malcolm 1994). Por ejemplo, se ha encontrado que la fragmentación reduce el potencial regenerativo de la selva, en parte mediante un decremento en el  número de animales que polinizan las flores y dispersan las semillas de los árboles tropicales y en otra parte, por los cambios ambientales que producen un aumento en la mortandad de árboles y evitan la germinación de semillas y el establecimiento de plántulas (Benítez-Malvido y Martínez-Ramos 2003).

Relevancia

La pérdida de hábitat y la fragmentación se han convertido en las más importantes amenazas para el mantenimiento de la biodiversidad en todos los ecosistemas terrestres (Bierregaard y Gascon 2001). La presencia de bordes es un componente prominente en el paisaje de la mayoría de los sistemas naturales terrestres y se tienen que proponer métodos de manejo para controlar o mitigar sus efectos nocivos sobre la biota.

Métodos y variables

Para evaluar los efectos de borde sobre la biota y el ambiente abiótico es necesario establecer parcelas permanentes de muestreo a diferentes distancias del borde al interior de la vegetación natural remanente y del borde a diferentes distancias de hacia la matriz de vegetación alterada que hace contacto con el remanente. Esto último para observar si la vegetación nativa es capaz de colonizar y re-establecerse en el hábitat alterado. El número de parcelas de muestreo se determinará de acuerdo al ecosistema y a la variable física (temperatura, humedad, insolación, velocidad del viento) o biológica (fuente de propágulos, interacciones, bióticas, estructura de la vegetación, composición, diversidad, abundancia de diferentes especies de organismos, especies invasoras, etc.) a evaluar.

Infraestructura

De campo. Vehículo para transportarse a los diferentes sitios, posicionadores geográficos (GPS), brújulas, cintas métricas, material para delimitar las parcelas permanentes de muestreo. Material y equipo diverso para colecta y preservación de material biológico. Equipo para monitorear las diferentes variables ambientales. Es preferible que los sitios seleccionados se encuentren dentro del sistema de áreas naturales protegidas para poder hacer observaciones a largo plazo y disminuir el riesgo de alteraciones humanas.

Laboratorio. Balanza, horno de secado, microscopio estereoscópico para identificación de especimenes, equipo de disección, material para preservación de material biológico, y computadoras.

Recursos humanos. Es necesario la contratación de personal local de confianza (peones) en los diferentes sistemas naturales a considerar. Es necesario involucrar a investigadores y estudiantes de licenciatura y posgrado.